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William Contreras y Jackson Chourio: el acento latino del primer anillo de Milwaukee

Milwaukee venció 4-1 a Tampa Bay en el Juego 5 y conquistó su primera Serie Mundial. William Contreras fue el JMV y Jackson Chourio dejó una Serie de bateo que confirma su peso en octubre.

Ilustración de Diego Morales

Diego Morales

Actualidad deportiva

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Milwaukee esperó 58 temporadas para levantar su primera Serie Mundial y la cerró como había transitado buena parte de octubre: sin estridencias, con turnos oportunos y un pitcheo que sostuvo el cero durante ocho entradas. El 4-1 sobre Tampa Bay en el Juego 5 le dio a los Brewers la serie por el mismo marcador y, de paso, una celebración que la ciudad llevaba décadas imaginando.

La cara más visible fue William Contreras, elegido Jugador Más Valioso. Pero el primer anillo de la franquicia también tuvo el ritmo venezolano de Jackson Chourio, el trabajo de Abner Uribe y Antonio Senzatela desde el relevo, y un dugout que hizo del aporte colectivo su mejor argumento. No fue una noche de un solo héroe; fue un campeonato con varias manos latinoamericanas en la jugada.

Contreras cargó el juego desde detrás del plato

El receptor venezolano bateó de 21-8 (.381) en la Serie Mundial, con un doble y cuatro carreras impulsadas. Son números de bate grande, pero su peso no quedó solo en la caja de bateo. Contreras sacó a cuatro de los nueve corredores que intentaron robar base y acertó 10 de 13 impugnaciones del sistema automatizado de bolas y strikes. Para un careta, esas pequeñas batallas cambian la respiración de un inning.

En el Juego 5 volvió a aparecer donde debía. Su doble productor en la sexta entrada puso a Milwaukee 3-0 y abrió todavía más el margen que Tampa Bay había tratado de cuidar. Después de una Serie así, el JMV no suena a premio de vitrina: resume a un receptor que produjo con el bate, cuidó las almohadillas y sostuvo el diálogo con un cuerpo de lanzadores que llegó fino a octubre.

Chourio puso hits donde otros ponen nervios

Chourio, con 22 años, terminó el Clásico de Otoño de 24-11 (.458), dos dobles, cuatro anotadas y dos empujadas. Entre los bateadores con al menos cinco turnos, nadie promedió más. Su Serie no necesita adornos: cada vez que Milwaukee requirió alargar una entrada o poner tráfico en las bases, el jardinero venezolano volvió a estar metido en la conversación.

También dejó una marca que habla de su precocidad sin convertirlo en una promesa abstracta. Con 32 imparables de postemporada antes de cumplir 23 años, superó la cifra que Andruw Jones había registrado en ese tramo de edad. Chourio necesitó 25 partidos de playoffs; Jones, 45. En octubre, esa diferencia de juegos importa porque describe a un pelotero que ya se mueve con naturalidad cuando la pelota quema.

El Juego 5 fue el retrato de todo octubre

Milwaukee pegó primero con el sencillo productor de Cooper Pratt en la segunda, sumó otra con un imparable de David Hamilton en la quinta y terminó de abrir el marcador en la sexta con el doble de Contreras y un elevado de sacrificio de Pratt. Los Brewers hicieron cuatro carreras con ocho hits, sin esperar un batazo milagroso para torcer la noche.

Del otro lado, Jacob Misiorowski cubrió cinco entradas y dos tercios sin carrera. Salió del juego con dos hits permitidos y dejó la pelota en buenas manos: Uribe retiró sus dos tercios sin daño y Trevor Megill trabajó los últimos dos episodios, con una sola carrera recibida. Tampa Bay acabó con cuatro hits. La novena de Milwaukee no le regaló una rendija sostenida a los Rays.

Un anillo que completa una temporada pesada

Los Brewers habían ganado 103 partidos en la campaña regular, la mayor cifra de Grandes Ligas, y cerraron la postemporada con marca de 11-2. En el recorrido dejaron fuera a Padres, Dodgers y Rays; incluso después del golpe del Juego 4, perdido en el duodécimo inning cuando la champaña ya parecía lista, encontraron la manera de volver al terreno y terminar el trabajo.

El trofeo llevará el nombre de una franquicia, como siempre. La memoria del título, en cambio, guarda secuencias: Contreras bloqueando el juego desde la receptoría, Chourio llegando al hit, el bullpen apagando incendios y el dugout celebrando una historia que por fin dejó de ser espera. Milwaukee tiene su primer anillo; el béisbol latino tuvo presencia visible en cada costura de esa pelota.

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